La sangre brota caliente y espesa mientras tu sigues aprentando despiadadamente, clavando tus palabras en él como afiladas cuchillas de frío acero.
Se encoge y se llena de amargas lágrimas que mis ojos dejan salir cuando ya no pueden retanerlas más.
Cada pálpito es un derroche de energía que salpica el dolor hacia los demás.
Mi corazón se desangra.
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